Sopa de Tomate

He intentado hacer una receta con el tema de este mes del hemc: “Cuchiflitos: platos con sobras”, y me he dado cuenta de que a mí nunca me sobra nada …En mi familia lo de la comida ha sido siempre un tema muy serio, como muchas otras familias, mi madre le vio la cara al hambre muy de cerca siendo niña y nos lo ha dejado de herencia. Así que cuando hace de más, lo congela, las raciones se sirven justas: si álguien quiere más, que repita, pero nada de dejar en el plato … y un sin fin de reglas. Ella dice que no es por ahorrar, sino que es más bien un profundo sentido de la justicia. Recuerdo que cuando tenían el bar (mis padres regentaron durante mucho tiempo un bar de menus y tapas de ambiente familiar y muy frecuentado por trabajadores), nunca quedaba nada para el día siguiente, a menos que fuese una de esas recetas que ganan el día después. Por la mañana de regreso del Mercado iba invitando a gente que ella sabía en apuros económicos, y a la hora del cierre, sobre las 4 ó 4’30, los sentaba a la mesa y les ponía el menú por delante. Recalentar la comida para el cliente al día siguiente, le parecía injusto ya que pagaba, y tirarla era aún más injusto para los que la necesitaban …. A mi madre en vez de conciencia le pusieron una balanza en el coco … Así he llegado a esta sopa de tomate, los tomates se quedaron abandonados en el cajón de la fruta y empezaban a estar pochos y el pan es lo único que me sobró del día anterior … lo dicho no se tira nada.

Ingredientes: 1’5 kgs de tomates muy maduros, 1 cebolla, un par de dientes de ajo, orégano, sal, pimienta, aceite de oliva, y por supuesto, pan duro.

He puesto los dientes de ajo fileteados a dorar en aceite de oliva, después, cuando ya han cogido color, he añadido la cebolla muy picadita y he dejado que todo se rehogue lentamente. Mientras he escaldado los tomates para poder quitarles la piel, los he pelado y troceado. No los he añadido hasta que la cebolla no estaba bien pochadita. Los he puesto a freir a fuego lento con un poco de caldo del puchero (también vale agua, pero tenía un caldito recién hecho) y lo he dejado 1 hora a fuego medio, añadir las especies a gusto, yo le he puesto oréganos, pero también casa con la albahaca. El pan lo he troceado y tostado a modo de picatostes, pero sin tostar vale igual, y los he añadido a media cocción para que se ablande bien. En casa de mis padres esta sopa se sirve tal cual, con los tropezones bien a la vista, pero a mi me resulta un poco incómodo de comer, así que prefiero pasarlos por el pasapures (que no la batidora, que queda todo demasiado molido) y servirlo con un poco de pimienta negra recién molida. Si ya le cuajamos un huevo…. ni te cuento!

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